En julio de este año 2015, firmamos una promesa de compraventa de un
terreno, para ser presentada en el Banco Scotiabank con el fin de obtener un crédito. Comenzamos
un trámite que, según Felipe Valdivia, el ejecutivo del banco, nos
tomaría tres semanas. La simulación del
crédito fue hecha considerando la compra del terreno y construcción de una casa.
Acreditamos el pie solicitado para el
monto que necesitábamos, entregamos la promesa de compraventa junto con toda la documentación requerida por
el ejecutivo.
No se demoraron nada en tramitar la cuenta corriente de mi marido, Cristóbal Cox. Lo hicieron cliente de inmediato, porque era necesario que tuviera cuenta en el banco para todos los trámites que venían.
Comenzó el proceso y se realizaron dos tasaciones del terreno y luego que éstas resultaron estar por debajo del precio de venta, mi marido, se acercó al banco para tener una reunión con el ejecutivo y su jefa, Jennifer Contreras, con el fin de saber bien las posibilidades frente a la situación y porque a estas alturas, estábamos muy desconformes con la gestión del Felipe Valdivia.
No se demoraron nada en tramitar la cuenta corriente de mi marido, Cristóbal Cox. Lo hicieron cliente de inmediato, porque era necesario que tuviera cuenta en el banco para todos los trámites que venían.
Comenzó el proceso y se realizaron dos tasaciones del terreno y luego que éstas resultaron estar por debajo del precio de venta, mi marido, se acercó al banco para tener una reunión con el ejecutivo y su jefa, Jennifer Contreras, con el fin de saber bien las posibilidades frente a la situación y porque a estas alturas, estábamos muy desconformes con la gestión del Felipe Valdivia.
En dicha reunión, el día jueves uno de octubre, mi marido se enteró de
graves irregularidades en el proceso. Primero, Jennifer Contreras, la jefa de
Felipe Vidal, no estaba al tanto de lo que el ejecutivo estaba haciendo.
Segundo y lo más grave, EL TIPO DE CRÉDITO, QUE EL EJECUTIVO NOS ESTABA
SUPUESTAMENTE TRAMITANDO, NO EXISTÍA COMO TAL DENTRO DEL BANCO. Scotianbank no
tramita créditos de fines generales, como lo denominó el ejecutivo, para compra
de terreno y construcción de casa, por ende, toda información que Felipe
Valdivia nos había entregado y simulado en relación al monto del crédito,
era falsa. Fuimos víctimas de un ejecutivo mentiroso, incompetente y a quien
nadie fiscalizó.
Nos enteramos de esto, a dos semanas de vencer el cumplimiento de la
promesa de compraventa. Si el plazo se cumple y no podemos comprar el terreno,
tendremos que pagar casi ocho millones de pesos por la negligencia del banco.
Y digo negligencia del banco porque ¿cómo es posible que se lleve a cabo
una serie de procedimientos para un formato de crédito que no existe
propiamente tal? ¿Quién controla al ejecutivo y su trabajo? ¿Cómo puede un
proceso avanzar, con tantos errores? Pésimo sistema de gestión de calidad del
Scotiabank. Este banco nos mintió reiteradamente,
primero Felipe Valdivia, al darnos un
tiempo de espera falso, hacernos creer que recibiríamos un monto que jamás sería
y un tipo de crédito que no existe. Luego,
Jennifer Contreras, quien en la reunión se comprometió a acciones que hoy,
viernes dos de octubre, cambió por completo. O sea, le dio una aspirina a Cristóbal para calmar la situación.
Hoy nos entregan una solución que no nos sirve.
¿Quién responde en el Scotiabank
por el tiempo que hemos perdido? Claramente nadie. No les importa que su
cliente sufra nefastas consecuencias por sus errores.
El 15 de octubre tendremos que responder por la promesa de compraventa,
pagar el monto de multa, perder el terreno que tanto queríamos, perder parte de
nuestro pie para una futura casa y todo por qué?... ÚNICAMENTE porque en el Scotibank se
realizaron procedimientos mal supervisados, porque tienen ejecutivos
ineficientes e incompetentes, que desconocen el sistema, lo que deja en evidencia, además, que los
procesos de otorgamiento de crédito del banco son bastante vulnerables e
irregulares, muy mal cuidados y que
cuando esas fallas salen a la luz, quien paga por los errores jamás son ellos,
obviamente. Siempre somos los clientes quienes perdemos.
Piénsalo dos veces si quieres un crédito con el Scotiabank…